


En efecto, un ratoncillo se resbalaba, o mejor dicho se columpiaba alegremente por la pantalla de nuestro televisor, haciendo malabares y escondiéndose detrás según fuera su gusto.
Hasta que he leído Firmin de Sam Savage, y no ha sido hasta años más tarde que he sabido que el ratoncillo de mis patatas fritas, pretendia llamar mi atención, levantando las garras traseras y mientras hacía piruetas en la pantalla del televisor me decía aquello de:
en la parte baja derecha del vientre a los 17, supongo que a los 70 quedará un tanto desfasado, eso sin contar los cambios bruscos de peso que conseguirá que piolín con el trascurso de los años quede así:
Y después están aquellos de "Amor de Madre" ¿es posible semejante complejo de Edipo como ése? ¿Y sino tragas a la madre qué?
Ésta del código binario queda muy alternativa, eso por si se nos olvida algún día que estamos medio enganchados a internet.