La quiero. La quiero mucho, por eso he tardado en subir las fotos de mi perra porque ha salido un poco feilla. Aquellos que no tenéis mascotas, quizás, desconocéis lo que pueden aportarnos, lo que nos hacen reír, lo que disfrutamos con ellas.
Mi perra no es consciente de pertenecer a su especie. Ella cree ser una reina, dueña y señora de nuestro piso, y posiblemente no le falte razón. No es la típica perra a la que tratamos como si fuese un hijo. No. Compartimos novio. Tal cual. Ella cree que ésto es un harem y por supuesto ella es la favorita del mismo.
Le enseñé a dar una especie de abrazos perrunos, y como es tan chica, temo estrujarla de tanto apretarla, pero la muy lista, no me los da a mi, se los da a mi novio. Me mira con desdén cuando lo está sobando, sabiéndose la majaraní y claro nuestra reacción siempre es la misma:
¡Descoyuntarnos de la risa!
Lo que prometo lo cumplo, más tarde o más temprano... bueno, en fin, menudo ridículo.
No os riáis mucho de la pobre perrilla, y sobre todo ni se os ocurra reíros de mis gorros.
Lady Pi
Os quiero





